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Pequeños traviesos

Aprender competencias del siglo XXI a través de robótica y programación

Estas actividades favorecen el desarrollo de habilidades como la resolución de problemas matemáticos y a que los niños y niñas se cuestionen cómo funcionan las cosas.

Por Nayeli Rueda

Trabajar en equipo, aprender a tomar decisiones y resolver problemas en el menor tiempo posible son algunas de las competencias necesarias para tener éxito en la vida. Si aprenden estas habilidades desde la infancia, las niñas y los niños lograrán tener mejores relaciones con los demás.

Tanto en su vida escolar como en su vida familiar, los pequeños necesitan trabajar en equipo, ser líderes, tomar decisiones y ser creativos, y “estas habilidades se fomentan a través del aprendizaje de robótica y programación”, comenta Sandra Rodríguez Martínez, coordinadora de proyectos en la escuela de robótica y programación Creatonix

Para la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), las competencias sociales y emocionales para el éxito y el bienestar de los estudiantes son: 

  • Combinación de competencias: Pensamiento crítico, metacognición y autoeficacia.
  • Ejecución de las tareas: responsabilidad, autocontrol y perseverancia.
  • Regulación emocional: resistencia al estrés, optimismo y control emocional.
  • Colaboración: empatía, confianza y cooperación.
  • Mentalidad abierta: curiosidad tolerancia y creatividad.
  • Relación con los demás: sociabilidad, asertividad y energía.

Programación desde edades tempranas 

Diversos investigadores coinciden en lo importante que es enseñar programación desde edades tempranas. Para Steve Jobs, por ejemplo, enseñar a programar también es enseñar a pensar. 

Rodríguez Martínez, quien es pedagoga y está certificada en Lego Academics, señala que desde bebés los niños pueden comenzar a armar piezas para trabajar motricidad gruesa y fina, así como ubicación espacial. La finalidad es que se familiaricen con las piezas y, posteriormente, a partir de los cuatro años de edad, puedan comenzar a construir un robot y a trabajar en equipo. 

Según explica, en cada juego, los niños y las niñas tendrán un rol que irán rotando: “uno pasará las piezas y será el líder en ese momento, pues le tocará tomar decisiones. Otro es el que construirá y pondrá a prueba su creatividad y la motricidad. Un tercero será el que le toque programar”.

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La robótica y programación permite que desde la infancia se cuestionen cómo funcionan las cosas y que los niños lo relacionen con lo que está viviendo en su día a día. De esta forma el aprendizaje será más significativo y, por consiguiente, se consolide mejor. 

“No se trata de armar por armar, sino que, a través de una manera lúdica y del juego con objetivos guiados, los niños logren construir desde un helicóptero para trabajar temas de rescate hasta una rana para enseñar qué es la metamorfosis”, explica la experta.

Cuando los niños han tenido oportunidades de desarrollar exitosamente las habilidades de la función ejecutiva y de la autorregulación, tanto los individuos como la sociedad experimentan beneficios duraderos.

Centro de Desarrollo Infantil de la Universidad de Harvard

Habilidades del siglo XXI

Por medio de la robótica y la programación se trabajan habilidades como la capacidad de comunicar y el trabajo con otras personas, así como el desarrollo del pensamiento crítico y de resolución creativa de problemas, destrezas con las que no nacemos, pero que se potencializan a través de ciertas actividades. 

La robótica educativa desde los primeros años de edad, apunta Rodríguez Martínez, es esencial para que los niños desarrollen habilidades STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas) y habilidades sociales:

  • Trabajo en equipo
  • Resolución de problemas
  • Pensamiento crítico
  • Liderazgo
  • Comunicación
  • Creatividad 

La robótica y la programación, a través del juego y de la diversión, “permite que niños y niñas tengan más facilidad para entender materias como matemáticas, física y computación. Y en la parte emocional, construyen confianza en sí mismos cada que concluyen un proyecto”.

Armar un robot desde cero y programarlo para verlo funcionar es algo que entusiasma a los pequeños, y el mejor aprendizaje surge cuando los niños juegan y se divierten.

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