Síguenos

 

BabyCreysi
Shutterstock

Pequeños traviesos

Los beneficios de hacer un libro sensorial

Un libro de colores y texturas puede ayudar a estimular sensorialmente a los bebés, pero también contribuye a trabajar con niños y niñas con problemas sensoriales.

Por Nayeli Rueda

A través de los cinco sentidos, el ser humano obtiene información de su entorno. Desde el vientre materno, los niños y las niñas comienzan a recibir sus primeros estímulos sensoriales y acumulan experiencias. Esta capacidad de organizar las sensaciones que vienen del medio ambiente se conoce como integración sensorial.

Para Analleli Quevedo García, directora de Integración Sensorial México, todas estas sensaciones son detectadas y organizadas para emitir una respuesta funcional y lograr que un niño pueda relacionarse con sus cuidadores y sus pares, pero también aprender del medio ambiente y regular su conducta.

La terapeuta ocupacional agrega que la integración sensorial es muy importante para el desarrollo de los bebés, las niñas y los niños, porque también: 

  • Ayuda a su motricidad.
  • Contribuye a la regulación del sueño y la alimentación.
  • Promueve que el niño desarrolle su autoestima y percepción de sí mismo.
  • Fomenta las habilidades para regular las emociones.
  • Desarrolla el lenguaje, el juego y aprendizaje, entre otros.

Te recomendamos leer: ¿Por qué invertir en la primera infancia?

Problemas sensoriales

Hay niños y niñas que pueden tener problemas con la integración sensorial; son pequeños a los que les cuesta trabajo organizar la información que reciben: luces, colores, sonidos, olores, formas, texturas. Incluso abrazos y voces de personas.

Las personas con problemas sensoriales pueden experimentar demasiada o muy poca estimulación a través de los cinco sentidos y, en consecuencia, destaca el Child Mind Institute, “es muy difícil para ellos sentirse cómodos, funcionar eficazmente y estar abiertos al aprendizaje y a la socialización”.

Otros dos sentidos pueden ser afectados: propiocepción, que es el sentido de conciencia corporal, y el sentido vestibular, que involucra el movimiento, el equilibrio y la coordinación.

La maestra Quevedo menciona algunas señales que pueden alertar a los padres de que su hijo o hija tiene problemas sensoriales: 

  • Que un bebé no aguante el contacto físico y se le dificulte pegarse al pezón de su madre, mostrar irritabilidad al ser vacunado, no tolerar estar boca abajo y rechazar texturas durante la alimentación complementaria.
  • Los niños más grandes suelen ser inquietos y distraídos, con mucho miedo y ansiedad al explorar.
  • Cuando son niños escolares, se observa que presentan ansiedad social y problemas de conducta y aprendizaje, así como dificultades en las actividades de la vida diaria.

La integración sensorial es muy importante en bebés, niñas y niños porque los ayuda en su motricidad, así como en el desarrollo de su autoestima y percepción de sí mismo, entre otras habilidades

Otros síntomas de que tu hija o hijo puede tener problemas de procesamiento sensorial, de acuerdo con el Child Mind Institute, son: 

En niños hipersensibles:

  • Incapacidad para tolerar luces brillantes y ruidos fuertes como sirenas de ambulancias.
  • Negarse a llevar ropa o prendas con etiquetas porque sienten que raspa o irrita, o evitar ponerse zapatos, porque los sienten demasiado “apretados”.
  • Ser temerosos de contactos sorpresivos; no les gusta que los abracen o acurruquen.

En niños hiposensibles:

  • Ser muy inquietos e incapaces de quedarse quietos.
  • Amar actividades relacionadas con saltar, darse golpes y chocar.
  • Disfrutar de la presión profunda como abrazos de oso apretados.

Cómo ayudar a los niños con problemas sensoriales

Quevedo García explica que la finalidad de una terapia sensorial es tratar que los estímulos sensoriales sean tolerables y menos abrumadores. Para ello, habrá que trabajar con las áreas de oportunidad de cada niño: ayudarlos a que sean funcionales y que tengan una buena calidad de vida.

Una herramienta para lograr que estos bebés, niños o niñas tengan experiencias positivas es elaborar un libro sensorial. Analleli Quevedo recomienda que:

  • El libro sea de material pesado: tener hojas de cartón grueso y grande para que el niño pueda regularse al cargarlo y hojearlo. Une las hojas con estambre.
  • Procures tomar en cuenta el color favorito del niño o la niña; se recomiendan los colores pastel. Evita los colores brillantes, ya que pueden irritar el sistema visual de pequeños hipersensibles.
  • Optes por texturas suaves o rugosas (semillas, algodón, esponja, etcétera). El material que utilices debe estar bien pegado para evitar que se desprenda y el niño pueda ingerirlo.
  • Coloques pelotas sensoriales y de goma para que el pequeño pueda apachurrarlas.
  • También puedes poner burbujas de plástico, de esas que se usan para emplayar. 

Es común encontrar problemas sensoriales en niños y niñas que tienen autismo, déficit de atención u otro trastorno. Sin embargo, los problemas de integración sensorial también se presentan en pequeños sin un diagnóstico.

Te recomendamos leer: Reconocer y actuar ante el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

Publicidad