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Pequeños traviesos

Con las vacaciones, ¡tus hijos e hijas ganan mucho!

Las semanas lejos de la escuela son un gran respiro para los pequeños que lo dieron todo en el ciclo escolar en línea. Toca descansar y seguir creciendo en el juego y la libertad de los nuevos días.

Por Nonantzin Martínez

Hace apenas unos días que empezaron las vacaciones de verano y nuestros hijos e hijas ya están enganchados –y felices– con las nuevas “no rutinas”. En México serán casi dos meses para disfrutar este gran descanso de sus deberes escolares, recargar pilas y seguir desarrollándose a plenitud.

Los motivos para estar contentos –no solo los niños y niñas, sino también mamás y papás–  van más allá de poder despertarse tarde o de jugar todo el día. Y es que “las vacaciones no se pueden pensar como una cuestión de gusto, sino como una necesidad”, señala el Maestro en Clínica y Psicoterapia Psicoanalítica, Manuel Hernández

El ritmo de las clases va generando un desgaste, no solo mental, sino también físico y emocional, por eso estas semanas de descanso se vuelven un espacio para romper con la rutina, olvidarse del estrés y mejorar la salud. “Hay algunos estudios que han demostrado que las personas que toman vacaciones son menos propensas a padecer depresión, ansiedad, tensión, entre otros padecimientos”, afirma el experto.

Te compartimos 6 buenas razones para estar contentos por las vacaciones de los chiquitines:

  1. Tienen más actividades físicas y ejercicio. Llegó el momento de dejar la silla que los mantuvo sentados, por meses, para tomar sus clases en línea. Ahora son libres de correr, saltar, bailar, esconderse y hacer lo que más les gusta, cuando quieran. Las actividades físicas contribuyen a que sus huesos y músculos estén fuertes; además, tienen menos probabilidades de padecer sobrepeso o desarrollar una diabetes tipo 2, y de mantener sus niveles de tensión arterial y colesterol en niveles adecuados. Junto con esto, notarás en ellos una actitud más positiva ante la vida, pues el ejercicio genera endorfinas.
  1. Ahora pueden enfocarse en intereses o hobbies particulares que no podían resolver mientras tenían clases, lo que significa que su cerebro se verá estimulado con nuevos desafíos, es decir, tendrán una mayor flexibilidad mental y creatividad, lo que les dará la oportunidad de obtener nuevos aprendizajes. Si tus pequeños te piden que los inscribas a un curso de verano sobre algo que les gusta, no dudes en hacerlo.
  1. Cambiarán de escenarios, podrán salir al bosque, a la playa, a otras ciudades, al pueblo de los abuelos –claro, con las medidas pertinentes– y rodearse de la naturaleza, visitar algún museo, recorrer calles con historias fantásticas y vivir nuevas aventuras. Estas nuevas conexiones y experiencias son muy positivas para su crecimiento personal. 

“Con los cursos de verano, niños y niñas realizarán actividades en las que podrán socializar y desarrollar habilidades, lejos de los aparatos electrónicos”.

Manuel Hernández, Director de Descübriéndote.
  1. Será una gran oportunidad de conectar con ellos y estrechar vínculos. Las vacaciones se vuelven espacios de convivencia en los que, además de pasar ratos agradables en familia, puedes platicar con tus hijos e hijas sobre sus gustos, sus sueños y sus amigos. “Ahora que tenemos el valioso tiempo de las vacaciones de nuestros niños, hay que aprovecharlo y explotarlo en nuestro beneficio. Evitemos actividades que no den la pauta de una buena charla y, sobre todo, no estemos pegados al teléfono o atendiendo temas de la oficina”, sugiere el maestro Manuel Hernández.
  1. Podrán socializar fuera de las pantallas. La pandemia y ciertos hábitos de los padres han hecho que los pequeños pasen mucho tiempo pegados a la tablet, al teléfono celular y a las consolas de videojuegos. En vacaciones, también vale la pena darle un descanso a estos dispositivos. Ok, pueden jugar un rato con ellos, pero privilegiando el juego físico y la convivencia familiar.

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  1. Tomarán el sol y su dosis de vitamina D. Con los confinamientos intermitentes y las clases en línea, los niños y niñas ya casi no toman sol, una acción que ayuda a que su cuerpo sintetice la vitamina D. Permite que lo hagan con la protección adecuada, es decir, usando bloqueador solar con un FPS de 50 y reaplicándolo cada 2 a 4 horas, así como usando ropa de manga larga, sombreros, gorras y lentes. Si van a la playa, busquen permanecer en la sombra el mayor tiempo posible. 

Las condiciones atípicas de este último año y medio han generado un mayor desgaste en los niños y niñas en todo sentido, así que ¡estas vacaciones de verano les caerán muy bien!

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