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Pequeños traviesos

La fiebre no es tan mala como parece

Que le suba la temperatura a tu pequeño es muy angustiante y puede provocar mucha ansiedad, pero la fiebre no es una enfermedad sino un mecanismo de defensa. ¡Calma!

Por Nayeli Rueda

Es de madrugada. Tu bebé está inquieto. Descubres que está sonrosado y un poco caliente. Checas su temperatura: el termómetro marca 38 grados y eso te asusta. Si tu pediatra no te lo había dicho antes, debes saber que la fiebre no es una enfermedad en sí misma: es una alerta que nos indica que el organismo se está defendiendo de algún virus o bacteria.

Para la pediatra Claudia Pérez Quesnel, del Hospital Ángeles Acoxpa, “el aumento en la temperatura corporal es un mecanismo de defensa que nos avisa que algo está pasando dentro del cuerpo, y los médicos debemos comenzar a indagar las causas. Incluso, puede que no se trate de algún padecimiento de gravedad”.

Al respecto, la Academia Americana de Pediatría señala que la fiebre es una señal de enfermedad y un síntoma positivo de que el cuerpo está combatiendo una infección. La fiebre estimula ciertas defensas, como los glóbulos blancos, que atacan y destruyen las bacterias invasivas.

La fiebre en un niño menor de tres meses siempre requiere consulta urgente.

¿Realmente tu hijo tiene fiebre? 

La doctora Claudia Pérez Quesnel explica que algunos padres creen que 37 grados es tener fiebre, pero no es así. A esto se le conoce como febrícula. Para que haya fiebre el termómetro debe marcar 38 grados, o estar por arriba de este número. La temperatura corporal central normal se ubica entre los 36.5 y los 37.5 grados centígrados, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

Existen diversas causas que pueden detonar la fiebre en los lactantes, niñas y niños. Por eso, es importante que los padres rastreen si hubo alguna eventualidad. Las vacunas, por ejemplo, podrían provocar fiebre debido a que se están creando anticuerpos y se está generando una respuesta inmune en nuestro organismo.

Hay casos en los que los bebés –en época de calor y con temperaturas muy elevadas– están  demasiado abrigados, y eso puede desencadenar que suba su temperatura. “Los niños muy pequeñitos todavía no son capaces de regular su temperatura corporal”, señala la experta.

Una temperatura “normal” varía con la edad, la actividad del menor y la hora del día. Generalmente, la fiebre es una temperatura de 38 grados centígrados o mayor.

Academia Americana de Pediatría

Actúa con responsabilidad

Si tu hijo presenta fiebre debes consultar a su médico, quien se encargará de encontrar qué está provocando este aumento de temperatura. Hay infecciones que, a diferencia de una gripa o una tos, no dan ningún otro síntoma.

El médico evaluará las posibles causas del evento que está subiendo la temperatura e investigar dónde está ese virus o esa bacteria. En los pequeños, comúnmente están alojados en la garganta, en el oído, en los pulmones o en el estómago. 

El aumento de la temperatura corporal de 38 grados centígrados es señal de una enfermedad y es importante hablar con el pediatra para que nos indique qué hacer. El médico preguntará sobre el estado general del pequeño y brindará mayor orientación.

Mientras eso sucede, la pediatra Claudia Pérez Quesnel te da algunos consejos para controlar la fiebre de tu pequeño:

  • Quítale ropa, pero no lo dejes desnudo. 
  • Ofrécele líquidos (seno materno, leche, agua, electrolitos orales), ya que la fiebre puede provocar deshidratación.
  • Revisa su temperatura con frecuencia.
  • Báñalo con agua tibia (solamente cuando el médico lo indique). 

Lo que no debes hacer

  • Desvestirlo totalmente o abrigarlo demasiado.
  • Bañarlo con agua fría o meterlo a una tina con hielos. Esto es peligroso porque puede causar una descompensación hemodinámica. ¡No lo hagas!
  • Darle friegas de alcohol. Está contraindicado porque los puede poner muy fríos y se pierde mucha temperatura y el niño puede tener alteraciones metabólicas.
  • Medicarlo.

La fiebre por sí misma no causa daño cerebral, ni ceguera, ni sordera, ni muerte.

Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.
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