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Pequeños traviesos

Las 3 claves principales para prevenir el abuso sexual infantil

Guardianes, una de las asociaciones que más trabaja para prevenir el abuso sexual infantil en México, nos explica por qué debemos seguirlas.

Por Ollin Islas

La violencia sexual contra la infancia es uno de los problemas más graves y comunes que sufre la niñez en nuestro país. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en México más de 4 millones de niños son víctimas de abuso sexual infantil.

Este problema en realidad podría ser mucho más grave de lo que las cifras revelan. Rosario Alfaro, directora de Guardianes, una asociación civil que trabaja para prevenir la violencia sexual contra la infancia, asegura que “el abuso en México es muy frecuente aunque no se cuenta con información estadística confiable porque no tenemos cultura de la denuncia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) dice que una de cada cuatro niñas y uno de cada seis niños sufrirá violencia sexual antes de cumplir 18 años”.

¿Qué es la violencia sexual?

Aún en la actualidad muchas personas mantienen la creencia de que el abuso sexual infantil se reduce exclusivamente a la penetración forzada, por lo tanto, se minimizan otro tipo de actos que también son violencia sexual y que provocan daños profundos a nivel mental y emocional en los pequeños. Rosario Alfaro menciona que para que se considere que existe abuso sexual infantil deben existir tres factores primordiales:

  • Es una gratificación sexual que obtiene una persona adulta o adolescente de un niño o niña u adolescente.
  • Hay asimetría por la diferencia de edades y, por lo tanto, hay diferencias en el desarrollo y conocimientos sobre sexualidad.
  • El agresor busca una manera de someter a la víctima. Esta puede ser el engaño, el chantaje, la seducción y, en el menor de los casos, la fuerza.

Si queremos terminar con la violencia en las calles, tenemos que terminar con la violencia en las casas.

Este tipo de violencia sexual suele ser común dentro del círculo familiar; por ello, muchas veces resulta muy difícil de identificar o prevenir. “60% de los casos de abuso sexual infantil se da al interior de la familia: en 30% de ellos, el agresor es el padre; en 18%, son los tíos o abuelos; en 12%, alguno de los hermanos mayores”, señala Alfaro.

Proteger desde la educación

Desafortunadamente no podemos cuidar a nuestros hijos e hijas las 24 horas de los siete días de la semana, por eso es indispensable que aprendamos a hablar con ellos sobre sus cuerpos y a darles herramientas para el autocuidado y el empoderamiento. Existen infinidad de consejos que podemos aplicar y que pueden ayudarnos a acercarnos al tema con los niños y niñas. Diversas organizaciones que trabajan para prevenir el abuso sexual infantil incluyen entre sus recomendaciones:

  • Mencionarles que su cuerpo tiene partes privadas, que son exclusivas para ellos y que nadie tiene derecho a invadir esa privacidad.
  • Llamarles a los genitales por su nombre para que puedan manifestar claramente lo que ocurre con sus cuerpos en caso de que suceda un abuso.
  • Tener una conversación respecto a los juegos que “no se sienten bien” o que nos hacen sentir incómodos o tristes, así como sobre la necesidad de decir “no” si nos sentimos mal, aunque temamos lastimar al otro.
  • Ahondar en la importancia de evitar tener secretos y no permitir que otros nos impulsen a guardarlos.

Las tres claves principales

Existen tres pilares que, si no están presentes, difícilmente ayudarán a que los demás consejos rindan frutos. Rosario Alfaro asegura que, si los hacemos parte de nuestra crianza, podemos contribuir a prevenir el abuso, o bien, a reparar lo que haya que reparar en caso de que se presente.

  • Construir un vínculo seguro con los hijos e hijas. Si tú les garantizas que los querrás, amarás y aceptarás bajo cualquier circunstancia, será más fácil que te hablen de cualquier tema. Si reaccionas mal cuando a tu pequeño o pequeña le ocurre algo, ellos aprenderán a no decir lo que viven. Hay muchos niños que no cuentan lo que les ocurre porque “están protegiendo a sus padres del dolor”, explica Rosario.
  • Dar crianza positiva y con ternura. Si le das a tu hijo o hija un buen trato, será más fácil que encuentre los recursos para superar o lidiar con cualquier problema y para que evite repetir cualquier ciclo de violencia.
  • Fortalecer su autoestima. Motivarlos a amarse profundamente también les permitirá ejercer el autocuidado.

Si necesitas más información sobre el tema, acércate a Guardianes. En este momento, la organización ofrece talleres de prevención gratuitos vía Zoom.

“Los niños y las niñas son más fuertes que la violencia”.

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