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Mamá trabajadora
Combinar la vida personal con la laboral resulta complicado para una mamá que trabaja. Foto: Shutterstock

Mamá

5 estigmas que enfrentan las mamás que trabajan

Las mamás que trabajan no solo deben hacer “malabares” para combinar su vida profesional con la familiar, también enfrentan estigmas y señalamientos de una sociedad patriarcal.

En pleno siglo XXI las mujeres todavía estamos obligadas a elegir entre la maternidad y el desarrollo profesional. ¿A cuántas de nosotras nos han dicho frases como “no contrato mamás”, “necesitamos alguien sin niños”? Basta de la discriminación y de los estigmas que enfrentan las mamás que trabajan.

“Malabarismo” y brecha salarial

De acuerdo con ONU MUJERES, la brecha salarial por género es del 16%, esto significa que las mujeres ganan tan solo el 84% de lo que ganan los hombres.

Además de la excesiva representación en empleos vulnerables e informales, las mujeres realizan más cuidados y trabajos domésticos que los hombres, a nivel global.

“La desventaja por la maternidad es motivo de la desigualdad salarial. En promedio, a las madres trabajadoras se les paga menos, y la disparidad es mayor a medida que aumenta el número de hijas o hijos”, dice ONU Mujeres.

A través de un documento en el que se aborda la brecha salarial, el organismo explica:

“El hecho de que las madres tengan sueldos más bajos está relacionado con un horario de trabajo reducido; con estar empleadas en trabajos aptos para la vida familiar pero con salarios bajos; con decisiones de contratación y ascensos que perjudican sus carreras y con falta de programas que apoyen el regreso al trabajo después de estar fuera del mercado laboral”.

En el libro Overwhelmed, de Brigid Schulte, la autora habla del tiempo confetti: innumerables fragmentos que recortamos a lo largo del día en un intento por satisfacer el mayor número de demandas. Las mamás trabajadoras deben hacer “malabares” para equilibrar su vida profesional y familiar.

5 estigmas sociales hacia las mamás que trabajan

Según el ranking, Mejores empresas para madres trabajadoras, elaborado por Mamá Godín, de las 960 posiciones ejecutivas, 334 están ocupadas por mujeres. Es decir, el 36%. De esa cifra solo el 13% son madres, en contraste con el 64% ocupado por hombres, de los cuales el 27% son padres.

“Con estos datos podemos analizar la situación de las madres y su poca participación en la fuerza laboral”, asegura Aideé Zamorano, fundadora de Mamá Godín.

Datos del Inegi señalan que el 33.4% de las madres trabajadoras laboran en el sector informal. Además, no cuentan con acceso a servicios de salud como prestación laboral.

Aunado a las desigualdades en el trabajo (la brecha salarial y el techo de cristal), las madres trabajadoras enfrentan estigmas sociales que limitan su desarrollo.

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1) “No contrato mujeres con hijos porque piden muchos permisos”

Muchas empresas no quieren darles permiso a las madres por maternidad, ni son flexibles con ellas durante el embarazo y la lactancia.

Entre enero de 2011 y marzo de 2020, el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) recibió 723 reportes de mujeres despedidas porque sus empleadores se enteraron de que iban a ser mamás. A pesar de que esto es ilegal.

La mayoría de las madres trabajadoras consideran que no les dan flexibilidad en sus trabajos. Prefieren trabajar en empresas en donde pueden hacer trabajo remoto u optan por un trabajo informal para tener mayor tiempo para dedicar al hogar y a la crianza de los hijos.

2) “Las madres que trabajan abandonan a sus hijos”

Existen tensiones entre las madres que trabajan y las que no, respecto a la forma de criar a los menores. Se señala a las madres que deciden trabajar y se cree que no prestan la misma atención a los niño o no los “cuidan bien”.

Esto está muy arraigado en la sociedad, ya que históricamente la mujer ha sido la encargada de la crianza de los hijos. Lo ideal sería crear un sistema nacional de cuidados, o incrementar los apoyos y programas gubernamentales dirigidos a madres trabajadoras.

En cuanto a las empresas, estas deberían implementar horarios flexibles, trabajo remoto, programas de coaching, grupos de apoyo para madres trabajadoras, así como atención médica y psicológica para infantes y mamás, especialmente en tiempos pandémicos, ya que se reportan altos índices de estrés, depresión y ansiedad, de acuerdo con datos de la OMS.

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3) “Las labores domésticas son cosa de mujeres”

Históricamente las mujeres son las principales encargadas del hogar, lo que hace que se les dificulte combinar la maternidad y las labores domésticas con un trabajo estable.

Se dedican en promedio 4.1 horas al día al trabajo doméstico y de cuidado de los hijos, en contraste con las 1.7 horas al día de los hombres, de acuerdo con el reporte Covid- 19 y la economía de los cuidados, elaborado por ONU Mujeres. Además de su jornada laboral fuera de casa, las mujeres cumplen con otra dentro del hogar.

Algunos enfoques se centran en promocionar nuevos modelos de paternidad entre los hombres, así como educar a las niñas y a los niños para que compartan estas responsabilidades. Por ejemplo, el enfoque de las Tres R: reconocer, redistribuir y reducir el trabajo doméstico y de cuidados.

4) “El cuidado de los hijos es sólo responsabilidad de las madres”

Los roles de género culturalmente establecidos en la sociedad se inclinan a que la participación de la mujer en el cuidado del recién nacido es obligatoria.

La Ley Federal del Trabajo lo refuerza, pues a una mujer embarazada en México se le otorgan 84 días de incapacidad, repartidas antes y después del parto, mientras que al hombre únicamente 5 días de permiso por paternidad.

“Son las empresas las que tienen la responsabilidad y el reto de igualar prestaciones por maternidad y paternidad, a fin de no reforzar estereotipos en las leyes, pues el sesgo saca a las mujeres del mundo laboral”, agrega Zamorano.

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5) Las mamás “luchonas”

A las madres que por alguna razón viven sin el padre de sus hijos se les señala y estigmatiza. Con la llegada de las redes sociales esta burla se ha viralizado y las llaman: “Mamás luchonas”. Olvidando la responsabilidad del padre que abandona a sus hijos y la madre es la única encargada de proveerlos y cuidarlos.

En 2020 se identificaron a 36.7 millones de mujeres con 15 años y más que tienen al menos una hija o hijo, de ellas 11 millones no tiene cónyuge, lo que representa el 30.1%.

Del total de madres que no declaran tener un cónyuge, el 66.9% estuvo alguna vez unida, y actualmente se encuentra divorciada, separada o viuda, mientras que el restante 33.1% se declara soltera.

En cuanto a la población económicamente activa 5.9 millones son madres sin pareja, de las cuales el 43% son solteras y 57% estuvieron alguna vez unidas.

Las madres sin cónyuge que son jefas de hogar y están ocupadas son 3.4 millones, igual al 71.8% de todas las mujeres que se declaran a cargo de su hogar, de acuerdo con un documento elaborado por Inmujeres.

Necesitamos de políticas públicas con perspectiva de género que no refuercen estos estereotipos. Es fundamental impulsar incentivos fiscales para las empresas que contraten más mujeres y madres, así como un Estado proveedor de un sistema nacional de cuidados y otras iniciativas que pueden implementarse para derribar estigmas. Pero sobre todo, se requiere que sociedad también se involucre para realmente lograr un cambio de mentalidad, ideas y creencias.

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