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Familia

Juegos de mesa en familia: una divertida forma de crecer

Es tiempo de apagar los aparatos electrónicos y poner las reglas de los juegos de mesa. ¡Diversión y nuevas habilidades garantizadas!

Por José Ángel Araujo

El juego es parte natural del desarrollo de niñas y niños y es una divertida forma de explorar el mundo y de aprender. Cuando los adultos se involucran en el juego, además de lo emocionante que resulta para los pequeños, se fortalecen los vínculos familiares.

Según investigaciones del Instituto Tecnológico del Juguete (AIJU), los juegos contribuyen a mantener activa la motricidad y las habilidades mentales. Si hablamos en particular de los juegos de mesa, que podemos ir integrando desde la primera infancia, estos optimizan sus habilidades para comunicar, incrementan sus niveles de autoestima, potencian el contacto social y la comunicación, además de contribuir de forma positiva a mantener habilidades sensoriales y motoras.

Por estas y muchas otras razones divertidas, ¿por qué no desempolvar los que tenemos en casa? La pedagoga Imma Marín, miembro del Observatorio del Juego Infantil de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), nos recuerda que bastan de 10 o 15 minutos diarios para que los niños empiecen a conseguir todos los beneficios de jugar.

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¿Qué jugar?

Desde los juegos de mesa de siempre, hasta propuestas modernas:

  • Dominó. Contribuye a mejorar la habilidad matemática, percepción visual, atención y memoria. Este juego tradicional tiene versiones con personajes infantiles para atraer la atención de los más pequeños.
  • Rompecabezas. Uno de los más populares que ayuda a reforzar la memoria, incrementar la coordinación motriz y desarrollar la paciencia. Los sets con 500 piezas son ideales para buscar un momento de concentración y relajación; para los más pequeños hay opciones con sus personajes favoritos.
  • Ajedrez. Juego mental y de estrategia que favorece la activación de procesos de análisis, razonamiento y resolución estratégica de problemas.
  • Hedbanz. Uno de los juegos de mesa más divertidos y de gran popularidad en los últimos años en el que el concursante debe adivinar qué personaje es a través de preguntas. La creatividad, la memoria y la paciencia se fortalecen entre carta y carta.
  • Hijos vs. Padres. Aquí se ponen a prueba las habilidades e inteligencia de padres e hijos. Los adultos deben responder a preguntas sobre cosas de niños y los niños responderán a cuestiones de adultos.
  • Pictionary y Tabú. Divertidísimos para jugar por equipos. Los jugadores tendrán que adivinar palabras y frases a través de dibujos en uno, y palabras en otro. Es ideal para fomentar la creatividad, imaginación y originalidad.
  • Twister. El clásico tapete que se coloca en el suelo para que los jugadores coloquen pies y manos en función de lo que indique la ruleta. Los valores pedagógicos que ofrece este juego de mesa se encuentran en la orientación espacial, que representa una habilidad para situarse y moverse dentro y fuera de un espacio.
  • Jenga. Los participantes deberán retirar bloques de madera de la torre buscando no derribarla.

Más beneficios de jugar en familia

  • Al crearse un escenario de comprensión y comunicación se potencia el aprendizaje espontáneo.
  • Fomentan la autoestima y las relaciones interfamiliares.
  • Aportan seguridad al permitirle vivir situaciones positivas de apego y seguridad.
  • Facilitan el intercambio de experiencias y potencian las habilidades sociales y emocionales.
  • Aumentan el control emocional, ya que los niños aprenden a influir en los otros y a regular sus emociones.
  • El ambiente que se crea permite al niño relacionarse de una forma creativa con el mundo, lo que fomenta su imaginación. Es sabido que “los niños imaginativos son menos agresivos, más tolerantes y tienen más éxito en las tareas escolares”, señala la pedagoga Imma Marín.
  • Los padres que se involucran en el juego de sus hijos e hijas tienen muchas más probabilidades de criar niños y niñas felices.

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