La llegada de la pandemia y el entorno en el que vivimos nos hace enfrentarnos a situaciones estresantes, por lo que es súper importante fomentar el desarrollo emocional de nuestros pequeños, la meditación para niños es una forma de lograrlo. Estos tips te ayudarán a fomentar esta práctica.

Baby Creysi

A veces pensamos en la meditación como una práctica para los adultos, sin embargo, los niños también pasan por situaciones estresantes, por lo que es muy importante hacer de la meditación una práctica cotidiana.

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Maayan Jinich, guía en meditación budista y Mindfulness, comentó que las redes sociales nos hacen ver la vida “hacia afuera”, por lo que nos olvidamos de lo que hay dentro de nosotros; ante ello destacó la importancia de pasar un rato con nosotros mismos y hacer de la meditación un ejercicio cotidiano en nuestra rutina, al que le destinemos un momento del día.

“Hay que hacer que a los niños no se les olvide pasar un rato con ellos mismos, hacer cotidiana esta práctica de 15 minutos antes de dormir es un momento que les vas a regalar a ellos para escanearse, para ver cómo se sienten, qué pueden aprender de su día, qué les gusto que no, para empezarse a conocerse y reconocerse”.

La guía en meditación budista y Mindfulness, destacó que la meditación es una herramienta para conocernos a nosotros mismos y entender nuestras necesidades.

“Si tú le das esta herramienta (la meditación) a un niño desde chiquito, lo vas a ser muy seguro de sí mismo, porque se va a empezar a conocer”.

Estos son algunos tips que nos comparte Maayan Jinich para practicar la meditación en niños.

Elegir un rincón de la casa

En nuestro hogar, elijamos un lugar donde nos sintamos cómodos, en la que podamos relajarnos para realizar la meditación.

“Busca un lugar tranquilo, de preferencia en el cuarto de tus hijos, que escoja una esquinita que para ellos sea especial, un lugar cálido, donde te puedas sentar en el piso, donde no haya interferencia, para que tu momento de meditar no existan distractores, y podamos conectar”.

Niño acostado en el suelo, relajado viendo a las estrellas
La habitación de tu hijo es un buen lugar para la meditación Foto: Shutterstock

Hacer un espacio en nuestra rutina

Para hacer que la meditación forme parte de nuestra vida cotidiana, debemos designar un horario para meditar, con el objetivo de fomentar la constancia. De preferencia que ese momento sea en la noche antes conciliar el sueño.

“Antes de dormir vamos a meditar y vamos a agradecer. Es una manera de ver todo lo que sí hay, en lugar de lo que no hay; y de tener momentos de mucha intimidad, para que si algo quieren expresar lo puedan hacer, eso genera vínculos”.

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Música adecuada

La música tiene un papel fundamental en la meditación, ya que nos ayuda a generar el ambiente; puedes buscar música clásica, o playlist para meditar en Youtube.

Agradezcan juntos

Una vez que seleccionaste el lugar, la música y que se pusieron cómodos, agradezcan por todo lo que tienen, ello hará que tus hijos vean la gratitud como una práctica cotidiana, además aprenderán a valorar su entorno y sentirse afortunados.

“Es bien importante cultivar la gratitud en los niños, qué es es todo lo que sí tienes, lo que sí ves; enseñarles desde chiquitos a agradecer es uno de los grandes puntos que debemos fomentar en nuestros hijos”.

Niña da gracias viendo al cielo en el campo
Inculcar la gratitud en nuestros hijos es muy importante Foto: Shutterstock

Conecta con tu corazón

Una vez que dieron gracias, respiren profundo y conecten con su corazón, con sus sentimientos; pregunta a tu pequeño cómo se siente, cómo estuvo su día. Con ello, acercarás a tu hijo a la meditación, a su ser espiritual.

“Siéntate en el suelo, conecta con tu respiración, con tu corazón. Como madre le puedes preguntar cómo te sientes hoy, qué cosas tienes que gradecer hoy, cuéntame algo bonito que te pasó en el día».

Niña recargada con los ojos cerrados meditando
Conectar con tus hijos es un primer paso para hacer de la meditación una práctica cotidiana. Foto: Shutterstock

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Sesiones cortas

En niños, lo ideal es que las sesiones no duren más de 15 minutos antes de ir a dormir, para que no se aburran y vean la meditación como algo obligatorio que después les genere rechazo.

“Tiempos cortos, espacio cálido, que haya risas para que no se vuelva una práctica inquisitiva como una obligación, que sea una práctica de gozo, de reírte, no tomarte tan enserio para que los niños lo empiecen a disfrutar”.

Reúnete con tu familia y juntos pongan en práctica estos tips.