Síguenos

 

BabyCreysi
Shutterstock

Posparto

La importancia de hacer un destete respetuoso

La lactancia no solo es alimentación, también es apego. Por eso es tan importante que cuando decidas quitar el pecho a tu bebé, lo hagas desde la contención y el afecto.

Por educadora perinatal Jimena Guarque

Tu bebé está acostumbrado a beber de tu pecho. A sentir su textura suave y calientita y su dulce sabor. Pero has decidido que vas a dejar de lactar. Sé que te preocupa cómo reaccionará: te han contado que pueden venir noches sin dormir, “berrinches” y que incluso es mejor que te decidas a quitar el pecho de la noche a la mañana, y que te alejes mientras alguien más se hace cargo. De esa manera tu bebé no te olerá y podrá aceptar mejor el biberón. Lo cierto es que ¡nada de esto es verdad!

¿Qué es el destete respetuoso?

Como lo dice su nombre, es evitar en la mayor medida el sufrimiento para tu bebé y para ti en este proceso. Eso no será posible si sigues algunos de los consejos antes mencionados porque tu bebé:

  • Llorará mucho.
  • No comprenderá qué está ocurriendo.
  • Te extrañará.
  • Extrañará la teta.

Tú:

  • Extrañarás a tu bebé.
  • Sufrirás al verlo sufrir.
  • Tus pechos estarán congestionados.
  • Posiblemente tanto tú como tu bebé dormirán mal.

Pero no hay necesidad de que pasen por este mal trago, siguiendo estos consejos:

  • Decide, solo tú, lo que es mejor para ti y para tu bebé. Desafortunadamente la presión social hacia las madres lactantes es real. Comentarios como: “¿todavía con pecho? ¡Pero si ya le salieron dientes!”, estarán a la orden del día. Analiza cuáles son las razones para decidir dejar de amamantar y si los beneficia a ustedes o simplemente lo haces porque los demás dicen que ya es tiempo. La Academia Americana de Pediatría recomienda la leche materna como única fuente de alimentación del bebé hasta los seis meses y después de agregar sólidos en su dieta, continuar hasta los 12 meses o hasta que ustedes dos lo deseen. Toma en cuenta que entre más grande es un bebé, tiene más movilidad, es más independiente y entiende mejor las cosas. Esto podría jugar a tu favor para hacer el proceso más fácil.
  • Vete despacio, esto pasará. Realizar el destete lo más gradualmente que puedas lo hará más llevadero para ambos. No lo tienes que hacer en una semana; lo puedes hacer incluso a través de los meses. Puedes iniciar por “no ofrecer-no negar” el pecho. Es decir, no poner al pecho a tu bebé si no lo pide, pero no negárselo cuando lo pide (lo cual podría enfocar su atención en el asunto). Posteriormente, se aconseja eliminar la toma menos importante para tu bebé, esa en donde tú, papá o alguien más pueden entretenerlo sin que haya mucho drama.

No tienes que hacer el destete en una semana, puede ser a través de los meses.

  • Ten en cuenta el tema de la nutrición. Si es menor de 12 meses, deberás sustituir la toma, idealmente, con la leche que te quede congelada o bien con fórmula enriquecida con hierro. La Clínica Mayo recomienda no darle leche de vaca antes de cumplir el año. De hecho, después del año, si ya come sólidos y los come bien, no es necesario sustituir la leche materna con leche de vaca, hay muchas otras fuentes de calcio e hidratación disponibles (consúltalo con tu pediatra). Puedes usar un biberón o directamente un vasito; introdúcelo cuando tu bebé esté de buen humor y no muy hambriento. Cuando veas que ya está adaptado a este cambio y, si lo deseas, puedes quitar otra toma, y así sucesivamente. Tu cuerpo irá entendiendo la señal y tu producción bajará gradualmente, ¡de esta manera no sufrirás de pechos congestionados!
  • Dale afecto y explícale a tu bebé. La teta no solo es alimento: es contención, cariño, contacto e intimidad. Tu bebé entiende más de lo que crees. No hagas como si la teta hubiera desaparecido de un día a otro. Anticípale con palabras lo que pasará aun cuando él no hable. Cuéntale tus razones para tomar la decisión de dar este paso y dile que estarán juntos en el proceso.

Es importante que tu bebé sepa que aunque ya no le darás el pecho, estarás ahí para seguir apapachándolo. Para dormirlo, ahora le contarás un cuento o le cantarás canciones, ¡pero los abrazos y los besos no se irán!

La teta no solo es alimento: es contención, cariño, contacto e intimidad.

Publicidad