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Embarazo

Mi bebé se mueve poco, ¿es normal o debo preocuparme?

La naturaleza es sabia, por eso le dio a la mujer la capacidad de sentir los movimientos de su bebé para actuar ante posibles amenazas.

Por Diana Oliva García

¿Qué es para ti un momento trascendental? La vida está repleta de ellos, es cierto. Si te encuentras embarazada sabrás que uno de esos instantes es cuando sientes a tu bebé moverse dentro de ti, porque en cada “codazo”, “patadita” o “empujón” te dice: “¡mami, estoy vivo y mi desarrollo es sano!”

Los movimientos fetales, como se les conoce en el ámbito médico, son la primera señal que la madre puede percibir sobre el bienestar de su hijo en el interior del útero. La reducción de estos se asocia a causas tales como que el feto duerme, medicamentos para la maduración pulmonar con esteroides, fármacos para la presión e infecciones que dañan la concentración de oxígeno.

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Las primeras pataditas

La doctora Mercedes del Pilar Alvarez Goris, especialista en ginecología y obstetricia, explica que a partir de la semana 20 –entre el mes dos y tres–, la mamá ya puede detectar la actividad de su pequeño. En esta etapa de la gestación la pancita tiene más líquido amniótico, por consiguiente, hay un mayor espacio para que salte, brinque y explore el entorno.

Existen distintos patrones de movimiento que dependen del trimestre en que te encuentres y de tus hábitos. Por ejemplo, es común notarlos mejor durante la noche, debido al estado de relajación que provoca el descanso. No obstante, estos también suelen incrementarse después de la comida, como consecuencia de un aumento en los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre, de acuerdo al Lucile Packard Children’s Hospital Stanford.

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“Hay bebés tranquilos como inquietos, pero en ningún caso debe haber periodos de inactividad superiores a las dos horas”.

Mercedes del Pilar, especialista en ginecología y obstetricia.

Detecta posibles peligros

¡Claro que es válido sentir miedo! En especial si ya enfrentaste una experiencia dolorosa o alguien cercano a ti. Sin embargo, es necesario que seas consciente que ningún bebé se mueve igual a otro. La especialista Mercedes del Pilar señala que lo “normal” es sentir apróximadamente 10 movimientos fetales por hora, pero no es un número que se deba considerar una ley. Hay pequeños que solo lo hacen dos, tres o cinco veces y se desarrollan de forma sana.

Por otro lado, la madre se puede ver expuesta a situaciones que disminuyen su percepción a los movimientos del feto. La Clínic Barcelona destaca las siguientes:

  • Fumar
  • Tomar alcohol
  • Ingerir sedantes o antidepresivos
  • Estrés materno
  • Mantenerse mucho tiempo en pie
  • Ejercicio física excesivo o intenso
  • Dejar de comer por horas

“Al final del embarazo, los movimientos disminuyen al mismo tiempo que la duración del sueño fetal se extiende”.

Clínic Barcelona

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Pocos movimientos fetales, ¿qué hago?

Se considera que los movimiento fetales son escasos cuando la mujer no ha sentido al producto durante más de dos horas, aún con estimulación externa, como ingerir alimentos (es importante evitar los ayunos superiores a las ocho horas, para ello se recomienda realizar cinco comidas al día o incluir colaciones), mover la pancita a través de masajes suaves, hablarle o efectuar un ruido fuerte.

Si no hay respuesta, es importante que llames a tu médico de inmediato para que lleve a cabo una prueba de bienestar fetal, que consiste en la realización de un ultrasonido para identificar movimientos y ritmo cardíaco o un registro cardiotocográfico, que rastrea posibles variabilidades de la frecuencia cardíaca.

Si tu bebé se mueve poco debido a algún problema, el doctor evaluará la posibilidad de continuar con el embarazo o interrumpirlo con una cesárea de emergencia.

Desde la concepción, el diálogo entre tú y tu bebé es único. ¡No tengas temor de descubrirlo y entenderlo! Y no olvides, junto con ello, acudir a tus citas médicas de control y monitoreo.

Un cambio en el patrón normal o en la cantidad de movimientos fetales puede significar que el bebé está soportando estrés físico.

Stanford Children’s Health
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