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Embarazo

¿Puedo hacer ejercicio durante mi embarazo?

Hoy, con varios años de investigación científica a cuestas, el gremio médico no solo no prohíbe, sino que recomienda la práctica de un deporte.

Por Ollin Islas

Hace alrededor de cuatro décadas, la información sobre las posibilidades que tenía una embarazada de hacer ejercicio físico redundaban en una idea: para qué arriesgarse, mejor mantenerse estático y no correr ningún riesgo. Sí, en aquel entonces existía la creencia popular de que lo ideal durante el periodo de gestación era acostarse en el sillón a levantar las piernas.

Hoy, con varios años de investigación científica a cuestas, el gremio médico recomienda la práctica de un deporte, según las condiciones específicas de la mujer y el embarazo, claro está, pues es un aliado para la salud materna.

Las ventajas de hacer ejercicio

Cynthia Romo Carachure, médico general especializada en nutrición, dietética y actividad física, explica que “las mujeres embarazadas deben tener actividad física y hacer ejercicio moderado mientras su condición médica lo permita. Es un mito que ocasione daño en el desarrollo del bebé mientras no se tenga una contraindicación médica que lo impida”. De hecho, un estudio publicado en el Italian Journal of Pediatrics señala que factores relacionados con el estilo de vida materna, como la dieta y el ejercicio durante el embarazo, tienen un rol importante en determinar el riesgo del desarrollo de enfermedades que se manifiestan durante la infancia y la vida adulta.

El ejercicio también mejora el estado de ánimo de las madres y puede preparar al cuerpo para tener un mejor parto.

Además, la actividad física también disminuye las posibilidades de presentar obesidad durante el embarazo, la cual puede desencadenar males como diabetes gestacional, hipertensión y otras problemáticas que ponen en riesgo tanto a la madre como al bebé. Por otro lado, “el ejercicio también mejora el estado de ánimo de las madres y puede preparar al cuerpo para tener un mejor parto, pues la actividad física fortalece los músculos y el corazón”, menciona Romo.

¿Qué y cuánto es suficiente?

El consenso médico indica que lo ideal es comenzar la práctica deportiva desde la semana nueve de gestación, siempre y cuando ya se hayan tenido citas de seguimiento con el médico que llevará el control prenatal. Cynthia Romo señala que el ejercicio físico puede practicarse “durante todo el embarazo y hasta el momento que el médico indique. A partir del tercer trimestre, se recomienda evitar actividades de mayor impacto, por ejemplo, el trote”.

Estos son los deportes que se recomienda llevar a cabo:

  • Natación. Es una actividad aeróbica que tiene bajo impacto en las articulaciones. Entre sus ventajas se encuentra el trabajo de todos los músculos del cuerpo y la imposibilidad de tener caídas.
  • Caminata. Se recomienda caminar vigorosamente al menos cuatro veces a la semana. Esta actividad te permitirá oxigenarte y llenarte de vitalidad.
  • Bicicleta fija. Al igual que la natación, te ayudará a fortalecer tus músculos sin ejercer un impacto importante en tus articulaciones. Los riesgos de caída o lesión son mínimos.
  • Baile. Es una actividad noble, aeróbica, que además de permitirte quemar calorías, mejora tu estado de ánimo.
  • Yoga y pilates. Son actividades recomendables porque permiten fortalecer el cuerpo y desarrollar elasticidad. En el caso del yoga, se pueden practicar posturas para ayudar al cuerpo durante el parto, así como técnicas para relajarte y mitigar el dolor.

Lo ideal para obtener los beneficios mencionados es que la actividad deportiva se practique, al menos, cuatro o cinco veces durante la semana, de preferencia durante 45 minutos o más.

¿Cuándo es demasiado?

Si eres una mujer muy acostumbrada a hacer deporte, es probable que te cueste trabajo pasar al nivel “moderado” durante el embarazo. En tal caso, es probable que tu médico te permita hacer un poco más de actividad deportiva, en comparación con lo que le recomendaría a una persona sedentaria. No obstante, debes evitar por completo realizar un deporte que eleve tu frecuencia cardiaca al 90%.

Toma en cuenta que cuando necesites demasiado oxígeno o agua, tu cuerpo te dará prioridad a ti y esto podría provocar una reducción del flujo sanguíneo en el útero. Por otro lado, el exceso de calor en tu organismo que surge con la actividad física intensa aumenta la posibilidad de que tu bebé sufra hipertermia. Consulta con los especialistas que dan seguimiento a tu embarazo y entrenadores, si es el caso.

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