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Bebés

Circuncidar o no circuncidar a mi hijo

Ante la disyuntiva de circuncidar o no a tu pequeño, te ofrecemos los principales argumentos a favor del sí y del no.

Por Ollin Islas Romo

Una de las preguntas que surge cuando está cerca de nacer un hijo varón es sobre la circuncisión. ¿Hacerla o no hacerla? He ahí el dilema. En muchos casos, la decisión depende de factores que nada tienen que ver con lo médico: existen familias que circuncidan por tradición religiosa y, en otros casos, tiene que ver con la costumbre de la familia del papá.

La práctica de la circuncisión varía considerablemente en cada país. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Nigeria, por ejemplo, 95% de los hombres está circuncidado mientras que en países de América Latina es alrededor del 11%. El promedio mundial, según la misma organización, es de 30%.

¿Qué es la circuncisión?

“La circuncisión es un procedimiento médico que consiste en extraer quirúrgicamente el prepucio, que es la piel que cubre el glande”, explica el pediatra Jaime Rodríguez, con práctica privada en la Ciudad de México. Esta práctica suele llevarse a cabo algunas horas o días posteriores al nacimiento del niño, cuando sus familias así lo deciden. No se recomienda hacerla de inmediato en bebés que son prematuros o que tienen alguna problemática en el pene que implique una cirugía posterior.

A lo largo de las últimas décadas han existido –y aún prevalecen– diversos debates en torno a esta práctica en el terreno médico. Algunas organizaciones pediátricas y de la salud la recomiendan; otras se pronuncian en contra de ella, salvo en los casos en los que es necesaria para resolver un problema específico (por ejemplo, en los pacientes en los que no se retrae el prepucio naturalmente y presentan infecciones y malestar por ello).

Según la OMS, en promedio, 30% de los hombres en el mundo tiene hecha la circuncisión.

Los argumentos a favor

Una de las organizaciones que se ha pronunciado con mayor frecuencia a favor de la circuncisión es la Asociación Americana de Pediatría. Sus expertos han estudiado durante años la evidencia científica en torno a esta práctica en los recién nacidos y concluyeron que sus principales beneficios son:

  • Ayuda a prevenir las infecciones del tracto urinario.
  • Es uno de los factores que podría disminuir la posibilidad de sufrir de cáncer de pene.
  • Contribuye a reducir el contagio de infecciones de transmisión sexual

Otro grupo de expertos que se ha pronunciado a favor de la circuncisión es la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha asegurado que es una medida importante para prevenir el VIH y la recomienda especialmente en países en los que dicha enfermedad es una epidemia, como sucede en varias naciones africanas.

Los argumentos en contra

“Aunque organizaciones como la Asociación Americana de Pediatría se ha pronunciado a favor, solamente lo recomienda para las familias que la deseen, no sugiere que la circuncisión sea obligatoria en todos los recién nacidos. Esto se debe a que la evidencia que se tiene sobre sus beneficios no es lo suficientemente firme”, explica Rodríguez.

Para otras organizaciones y grupos de expertos, la circuncisión es una práctica innecesaria, pues se extrae tejido sano del cuerpo, principalmente por motivos sociales, religiosos o estéticos. “El prepucio está muy cerrado durante los primeros meses de vida. No está cerrado nada más porque sí, esto ayuda a proteger el glande, por ejemplo, para que no entre en contacto directo con la materia fecal que los bebés dejan en los pañales”, dice el pediatra.

Según Rodríguez, algunos de los beneficios de la circuncisión que proponen ciertos grupos médicos pueden conseguirse de otras maneras. “Se cree que sin prepucio se previenen infecciones; sin embargo, con la higiene correcta de la zona se logra lo mismo. Por otro lado, recomendarla para prevenir la transmisión de VIH podría desinformar y motivar a muchos hombres a tener sexo sin condón, una medida que sí es absolutamente indispensable para evitar esta enfermedad”, manifiesta Rodríguez.

En México, las instituciones de salud pública no practican la circuncisión de manera obligatoria. La política al respecto dice que ésta no debe realizarse, a menos que los niños presenten un problema médico que la requiera. Al final, la decisión es tuya. No dudes en pedir orientación al pediatra de tu hijo.

La circuncisión consiste en extraer quirúrgicamente el prepucio, que es la piel que cubre el glande del pene.

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