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Bebés

Estimula el gateo en tu bebé

El gateo favorece la visión, el equilibrio y la motricidad –gruesa y fina– del bebé. A futuro, contribuye al desarrollo del lenguaje y del aprendizaje de la lectoescritura.

Por Nayeli Rueda

Esta mañana, Daniela recibió una notificación en su celular: su mejor amiga subió el video de los primeros pasos de su bebé, de ocho meses de edad, con la pregunta: “¿y el tuyo, para cuándo?” Atónita, se preguntó qué hacer para que su nena, de la misma edad, comenzara a caminar.

Si estás en un caso parecido, no te agobies y resiste la presión de tus familiares y amigos por ver a tu bebé caminar. Olvídate de ponerle clara de huevo detrás de las rodillas. Y ni se te ocurra meterlo a una andadera, mejor, ¡déjalo gatear!

Antes de caminar, lo mejor es que tu hija o hijo gatee, pues quien no lo hace, al caminar se cae con frecuencia, choca con las cosas, mete los pies o se tropieza. “El desarrollo normal de un bebé tiene una secuencia estructurada y no se debe alterar”, dice María del Pilar Ibarra Reyes, especialista en neurodesarrollo infantil y miembro del Departamento de Seguimiento Pediátrico en el Servicio de Estimulación Neuromotora, del Instituto Nacional de Perinatología (INPer), y explica que el gateo es “el desplazamiento que hace el niño entre los siete y los nueve meses, utilizando cuatro puntos de apoyo: dos manos y dos rodillas. Este movimiento debe realizarse con un patrón alterno y manteniendo el pecho y el abdomen paralelo a la superficie y sin tocarla”.

Al permitir que tu niño o niña gatee, tendrá libertad de movimiento, y también estarás invirtiendo en su desempeño escolar a futuro, porque favorecerás el desarrollo del lenguaje y el aprendizaje de la lectura y escritura.

Entre los múltiples beneficios del gateo, esta habilidad también:

  • Contribuye a que el pequeño madure cognitivamente y entienda actividades de causa y efecto.
  • Indica que el bebé ya tiene el movimiento autónomo del primer año y hace más fácil la adquisición de la marcha independiente.
  • Favorece el equilibrio corporal, lo que deriva en mejores reacciones de defensa cuando el niño o niña está parado. Además, desarrolla la percepción de profundidad a nivel visual, esto significa que puede distinguir más fácilmente los bordes.
  • Ayuda a perfeccionar los movimientos de la mano. Aparece la pinza fina y posteriormente la dinámica, que implica tres puntos de apoyo para poder sostener, por ejemplo, un crayón.

Para poder gatear se necesita control del cuerpo contra la gravedad, más que fuerza: “hay que preparar al bebé poniéndolo boca abajo, desde los dos o tres meses, cuando ya controle su cabeza”, explica la maestra Ibarra Reyes. Al hacerlo, también lograrás que se siente más rápido, y para los siete y los nueve meses aparecerá el gateo.

Coloca juguetes en un tapete y juega con tu bebé mientras está boca abajo, siempre con los brazos al frente. Empieza con 10 minutos y ve aumentando el tiempo.

¿Y si mi hijo no gateó?

Muchas mamás y papás se emocionan cuando el bebé comienza a arrastrarse y piensan que ya está gateando, pero este movimiento “es un prerrequisito para poder gatear. Se puede decir que es una fase de preparación, pero el arrastre no es gateo”, dice la experta.

Si un niño o niña que no gateó se tropieza o se cae con frecuencia, la especialista Ibarra Reyes recomienda buscarle una actividad compensatoria que favorezca la coordinación, como karate, taekwondo o gimnasia.

La andadera no es recomendable porque el niño no recibe la percepción de su propio cuerpo, sino del objeto que lo mueve y no le ayuda a la construcción espacial que requiere para adquirir los conceptos “lejos” y “cerca”.

Guía de estimulación y psicomotricidad en la educación inicial de CONAFE.


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