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Bebés

El proceso de dejar el pañal se acompaña, no se entrena

El control de esfínteres depende de la madurez fisiológica del niño o la niña, por eso debemos ser pacientes y apoyarlos sin presionar ni juzgar.

Por Nonantzin Martínez

Entre los 18 meses y los tres años llega un nuevo hito en el desarrollo de los niños y niñas: dejar el pañal. Esto aparece gracias a la maduración de sus centros nerviosos cerebrales, los cuales les permitirán manifestar su deseo de ir al baño. Ahora estarán más atentos a las señales de su cuerpo y comenzarán a ser capaces de avisar cuando necesiten hacer pipí o popó.

“Cada niña tiene su propio ritmo, ya que el ‘control de esfínteres’ es un proceso fisiológico. Alrededor de los dos años, muchos pequeños comienzan a mostrar cierto interés por usar el baño y vestir ropa interior en lugar de pañal“, refiere la doctora en Psicología Perinatal Carla Pérez Martínez, Fundadora de Psicología con bebés.

Para llegar a este punto se necesita de la coordinación de varios músculos, así como de señales del cerebro para poder controlar la salida de pipí o popó: “no es, como se pensaba, una habilidad que deba entrenarse, sino un proceso que necesita ser acompañado”, enfatiza la especialista.

Por ello, el compromiso de mamás y papás es acompañarlos en este proceso y apoyarlos con herramientas que faciliten el control de esfínteres. No necesitan de entrenamiento, cada niño irá marcando el ritmo que la madurez de su cuerpo le permita.

Algunas señales que indican el pequeño está listo para dejar el pañal son:

  • Es capaz de seguir instrucciones sencillas.
  • Entiende y usa palabras relacionadas con ir al baño (pipí, popó, nica, baño).
  • Muestra interés por el orinal o nica, observando cómo usan el baño sus padres o hermanos, se quiere sentar en el orinal, quieren usar ropa interior en lugar de pañal.
  • Mantiene seco el pañal durante 2 horas seguidas o más.
  • Comunica cuando su pañal está mojado o sucio.
  • Puede bajarse y subirse el pañal o la ropa por sí solo.
  • Asocia la sensación de hacer pipí o popó con ir al baño.

Apoyo práctico

Si estás viviendo en casa esta etapa importante en la vida de tu hija o hijo, puedes ayudar de distintas maneras, como sugiere la Dra. Pérez Martínez:

  • Enséñale las partes de su cuerpo y su función, incluyendo los nombres correctos de sus genitales.
  • Permítele tener un rol activo en este proceso, por ejemplo, al dejarle escoger su orinal y su ropa interior.
  • Promueve que se familiarice con la bacinica personalizándola y poniéndole calcomanías, entre otros detalles. Procura que el inodoro tenga un adaptador infantil y haya un banquito para apoyar sus pies. Esto le dará mayor seguridad y podrá levantarse cuando desee.
  • Deja que juegue a llevar al baño a sus muñecos y permite que observe cómo los demás usan el baño. Los niños aprenden por imitación y ver al resto de la familia les dará seguridad y confianza.
  • Léele cuentos infantiles que hablen sobre esta transición para que se familiarice y comprenda el concepto de ir al baño. Los videos educativos y pictogramas que explican paso a paso la “ida al baño” también son muy útiles.
  • Cuida su dieta incorporando frutas y verduras a diario. Esto facilitará los procesos de digestión y expulsión. Los alimentos procesados como galletas, nuggets o pizza pueden causar estreñimiento y dificultar este proceso.

Cada niño y niña tiene su propio ritmo a la hora de dejar el pañal, ¡no lo presiones ni quieras que ocurra a tus tiempos! Un ambiente seguro y de apoyo logrará que el control de esfínteres sea un proceso tranquilo y memorable.

Mientras tu pequeño logre el control de sus esfínteres, seguramente habrá accidentes, como no llegar a tiempo al baño o mojarse la ropa. Permite que ocurran, no te enojes ni lo regañes, esto es parte del aprendizaje sobre cómo funciona su cuerpo: “ante los accidentes, actúa con naturalidad, no le restes ni le des importancia de más. Limpien juntos y recuérdale que puede avisarte o ir directamente a la bacinica cuando sienta ganas otra vez”, recomienda la experta en desarrollo emocional de los bebés.

Si está pasando por un acontecimiento importante, como el nacimiento de un hermanito, el cambio de habitación, una separaciones o divorcio, que recién haya entrado a la guardería o tener un nuevo cuidador, por ejemplo, no lo presiones. Es preferible no introducir más de un cambio a la vez.

Finalmente, exigir, comparar o ridiculizar para que deje el pañal son estrategias negativas que solo harán que el niño se sienta inseguro y angustiado. El proceso de control de esfínteres debe ser respetuoso para con el niño y la madurez de su cuerpo.

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